martes, 30 de junio de 2009

A SAN JOSÉ

“Enséñanos, Jose,
cómo se es “no protagonista”
cómo se avanza sin pisotear,
cómo se colabora sin imponerse,
cómo se ama sin reclamar,
como se obedece sin rechistar,
cómo ser eslabón entre el presente y el futuro
cómo luchar contra tanta desesperanza,
cómo sentirse eternamente joven.

Dinos, José, cómo se vive siendo “número dos”,
cómo se hacen cosas fenomenales
desde un segundo puesto,
cómo se sirve sin mirar a quien,
como se sueña sin más tarde dudar,
cómo morir a nosotros mismos,
como cerrar los ojos, al igual que tú,
en los brazos de la Buena Madre.
Explícanos
cómo se es grande si exhibirse,
cómo se lucha sin aplauso,
cómo se avanza sin publicidad,
cómo se persevera y se muere uno
sin esperanza de un póstumo homenaje.
Cómo se alcanza la gloria desde el silencio,
cómo se es fiel sin enfadarse con el cielo”

(Javier Leoz)

domingo, 28 de junio de 2009


ACTITUDES DE NAZARET (VI)

Sexta actitud: la osadía

La palabra griega que nos lleva a decir a Dios “Padre” es “parresía”. Se necesita atrevimiento, osadía para llamar a Dios, Papá. Pero es que la osadía es una de las grandes virtudes de Nazaret. No temas, ordena el ángel a María y José. No temáis dirá Jesús más tarde. No se puede tener a Dios por Padre, creerlo de verdad, y andar muertos de miedo por los juicios humanos. La osadía de ser de Nazaret, de llamar a Dios “papi” y vivir con María y José siguiendo a su Hijo, sabiendo como sabemos que nos circunda el pecado y la limitación, nos hace hombres y mujeres libres. Literalmente, puedo ponerme el mundo por montera si me creo que Dios es mi Padre y actúa en mi. María podía temer morir lapidada, José podía temer el ridículo social. Pero Nazaret ahuyenta el temor, los miedos humanos. En Nazaret sale el sol y decimos: Abbá. Y se pone el sol y nos despedimos: Abbá.
Jesús aprende a no temer mirando a José. Nosotros aprendemos a no temer viviendo con los tres. Si ellos están con nosotros...¿qué tememos?

Séptima actitud: la fecundidad

María virgen es, por pura gracia, madre fecunda. Dicen los sabios que Dios podía sólo encarnarse en una virgen. Si virgen significa no habitada, cierto. María no está más que habitada por Dios y para que Dios quepa en el hombre, el hombre tiene que tender a la nada. Al desasimiento. Todo es nada. Vaciarse es tarea de toda una vida. Y, desde luego, no es fácil. Cuando has tirado un cacharro viejo por la ventana, se ha colado un gato por la puerta. Vaciarse es la actividad más constante de Nazaret. Nazaret es escuela de humanidad y la humanidad pasa por la soledad. Soledad que duele, soledad que chilla. Soledad, sobre todo, que espera.
Una madre espera nueve meses la llegada del hijo. Sin espera no hay fecundidad y la espera requiere paciencia, abandono, confianza. No sabemos lo que crece en nuestro interior, no sabemos cómo nos hará germinar Dios. Posiblemente, como no esperamos. Pero si dejamos que su Sombra nos cubra, que el sol se oscurezca sobre nosotros, brotaremos.

martes, 23 de junio de 2009



DAVID Y GOLIAT O CÓMO ENFRENTARSE A LA TENTACIÓN

Con frecuencia la tentación nos acecha. En la biblia hay numerosos relatos de cómo somos tentados y, también, cómo puede vencerse la tentación. La historia de David y Goliat es un ejemplo de ello ( 1ºSam (9:17:1 - 9:17:58)

David se sabe pequeño y quizá nosotros también nos sentimos muy pequeños, muy frágiles ante la tentación. Tentación de desánimo, de romper nuestros compromisos, de acomodarnos para no complicarnos la vida, de querer ser "como todos", de abandono de la vida interior, de egoísmo pequeño consentido...¡tantas veces nos circunda la tentación!.

Pero David nos da la primera lección al "mantener distancia". No se acerca, no lucha cuerpo a cuerpo con Goliat pues hubiera sido derrotado. Si nos acercamos a aquello que es objeto de nuestra tentación nos pasa como a las mariposas ante la luz: mueren quemadas. Normalmente el objeto de nuestra tentación nos "fascina" pero si me acerco...puedo morir. Por tanto, distancia.

La segunda lección es que David lanza una piedra a la cabeza de Goliat. La cabeza es la sede del pensamiento y, en general, la tentación comienza por el pensar: "ahora me quedaría en casa tan a gustito", "si todos los padres ceden porqué tengo que estar batallando yo" "ya iré otro día a la reunión" "no puedo más, es superior a mis fuerzas"... David lanzaría una piedra con fuerza y eso es lo que hay que hacer: detectar el pensamiento y ¡piedra!.

Si mantenemos distancia porque nos sabemos frágiles y lanzamos pedradas a ese pensamiento incordiante que se nos ha colado...derrotaremos nuestro Goliat.

¿Y qué piedras? Cada uno encuentra la suya: una frase de un salmo, una jaculatoria, un mirar al cielo...Nadie lo va a notar pero tú estás venciendo.

lunes, 22 de junio de 2009

ACTITUDES DE NAZARET (V)
Quinta actitud: la lectura entre líneas.

Dios habla y María, sin entender, reflexiona. El evangelista insiste: guardaba todo en su corazón. Y es que el corazón es la primera escuela en la que Dios nos enseña su alfabeto. Hay que ir a la escuela, hay que recorrer los caminos que llevan al corazón. Sólo él nos hace la traducción simultánea de lo que Dios dice en el día a día a través de sucesos, hechos importantes o triviales, sentimientos de gozo o dolor. José y María no reflexionaron sólo en el momento de la gran decisión. Entre líneas, veían la bondad de Dios en la lluvia, en el trabajo que le llegaba a José, en las amistades, en el peregrinaje a Jerusalén. Más difícil resultó leer a Dios en la muerte de José. Y mucho más, leer su voluntad en el Calvario. Pero todo iba al corazón, al traductor simultáneo. Al final, ya se entiende a Dios antes de que Él hable. Esa es la santidad. Hablar el mismo idioma que Dios.

domingo, 21 de junio de 2009


LA TEMPESTAD CALMADA

Embarcados con Jesús…


Al principio todo parece fácil en el seguimiento de Jesús: la juventud, la ilusión, el resonar reciente de la llamada…pero en algún momento se desata la tempestad en nuestra vida. El mar parece querer engullirnos.


Me siento atemorizado ante mi propia debilidad, ante problemas que creo insolubles, ante pasiones que zarandean mi corazón, ante un mundo hostil a la fe que profeso, ante una dificultad familiar, la cercanía de la muerte, una enfermedad incurable. ¡Tantas cosas!
Me siento atemorizado porque miro mal. Porque miro todos esos “problemas” cuando debería mirar a Jesús.
Él duerme. Si Él no teme ¿por qué temo yo?


Pero voy a hacer como los discípulos. Hoy me acerco a Él y le digo: ¡sálvame que, sin ti, me hundo!
Siempre y en todo momento recurrir a Jesús. Esa es mi fe. Si lo hago, Él me llevará a la otra orilla y, cuando quiera y como quiera, apaciguará las tormentas que me agitan.


viernes, 19 de junio de 2009

EN LA FIESTA DEL SAGRADO CORAZÓN...




¡PONLE UN TRONO EN TU CORAZÓN!

Mi Cristo, Tú no puedes

cicatrizar la llaga del costado:

un Corazón tras ella

noche y día me está esperando.

(Jorge Blajot)