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domingo, 26 de octubre de 2014

PROPONEN A SAN JOSÉ COMO PATRONO DE LAS FAMILIAS



De la Redacción Gaudium Press.

 Además de ser patrono de la Iglesia Universal, de los trabajadores y modelo de padre y esposo, San José, el fiel y casto esposo de la Virgen María, ha sido propuesto como Patrono Universal de la Familia. La proposición fue hecha por Mons. José Luis Escobar Alas, Presidente de la Conferencia Episcopal de El Salvador, durante su intervención en el Sínodo Extraordinario de la Familia que se celebra en el Vaticano, y en representación de los obispos de su país.

sábado, 11 de octubre de 2014

SAN JOSÉ, MODELO DE EDUCADOR PARA LOS PADRES DE FAMILIA


La figura de José va emergiendo lentamente a través de los siglos. Ya sabemos que han hecho más por él los santos que los teólogos (en general) pero últimamente hay que agradecer a estos últimos que hayan enfocado con sabiduría esta figura humilde y entrañable del misterio de Nazaret. También el Papa lo tiene muy presente y su alocución del 19 de marzo de 2014 hablaba precisamente de ese aspecto: José, modelo para los educadores.

domingo, 29 de junio de 2014

ID A JOSÉ




Por costumbre decimos que sabemos poco de José. En realidad deberíamos decir que lo hemos estudiado poco, que hemos hecho poca teología sobre San José. La devoción popular ha suplido este fallo y ha ido durante siglos a José.
Porque la mayoría de autores y predicadores han visto en José, virrey de Egipto, la prefiguración de José de Nazaret. A él aplican el texto de Gn 41,55: Id a José y haced lo que él les diga.

martes, 13 de mayo de 2014

SAN JOSÉ TRABAJA PARA EL PAPA.




 1 de mayo de 2014.- (Andrea Tornielli / Vatican Insider)

 «El Santo Padre hace trabajar mucho a San José. La devoción por el padre custodio de Jesús se ha convertido en una devoción para todos los que giran alrededor de la residencia de Francisco, incluidos los guardias de la Guardia Suiza…».

Bergoglio tiene una gran devoción por San José y justamente afuera de la habitación 201 de la Casa Santa Marta, en uno de los dos nichos de madera oscura con un pedestal de mármol, hay una estatua del santo a cuyos pies el Papa deja papelitos con peticiones de gracias escritas por él mismo. Cuando los papelitos se vuelven demasiados, porque «el Santo Padre hace trabajar mucho a San José», la estatua se levanta un poquito.

jueves, 20 de marzo de 2014

ANGELUS: JOSÉ MODELO PARA PADRES Y EDUCADORES


Catequesis del Papa Francisco sobre San José, audiencia general del miércoles 19 de marzo de 2014:

Queridos hermanos y hermanas, buenos días:
Hoy, 19 de marzo, se celebra la fiesta de San José, Esposo de María y Patrono de la Iglesia Universal. Así que dedicamos esta catequesis a él, que merece toda nuestra gratitud y devoción por como fue capaz de custodiar a la Virgen Santa y al Hijo Jesús. Ser custodio es el sello distintivo de José, es su gran misión, ser custodio.

miércoles, 12 de marzo de 2014

ORACIÓN A SAN JOSÉ


Padre José: Dios te ha confiado su Tesoro más preciado,
y de tu fiat y amén vivimos todos.
Tú le mostrarás al Arquitecto del cosmos cómo trabajar la madera;
a la Palabra eterna, le enseñarás hablar;
al Amigo del Hombre a forjar vínculos de amistad;
al Guardián de Israel a no temerle a la noche,
al que enseñó a caminar a Efraím, a dar primeros pasos,
al que juega desde siempre ante el Padre a decir: Shemmá...
al Bienamado del Padre, a refugiarse en tus besos.

Abbá José, experto en viajes nocturnos,
guíame  en mi caminar a tientas y tropiezos,
pues vivo entre nostalgias, miedos e incertidumbres.
Condúceme  allí donde guardas
el mayor Tesoro. Amén


(P. Diego de Jesús)

martes, 4 de marzo de 2014

ENTRE TOCAYOS


SAN JOSÉ EN SAN JOSÉ MANYANET

Ha comenzado el mes de San José. Junto con la Cuaresma, cierto, pero para el Movimiento de Laicos Nazaret este es un mes con sabor a hogar, un mes entrañable y un mes de exigencia pues no podemos ser de Nazaret y tener una visión opaca, nula o distorsionada de la figura de San José. Aquellos que somos educadores sabemos bien cuántas veces al recibir a un padre hemos pensado interiormente: “ahora entiendo al hijo”. Si esto, que pertenece a la naturaleza humana, pasa cada día…¿cómo pensar en “entender” mínimamente a Jesús sin acercarme a su padre?
San José Manyanet tuvo una especial devoción a San José.

martes, 25 de junio de 2013

SAN JOSÉ SE VA ABRIENDO CAMINO...



Bravo por el Papa, que acaba de incorporar la mención fija a San José en el canon de la misa.
El nuevo texto de la Plegaria eucarística en español dice:

"con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y…

Aunque el documento aún no haya salido ya desde este 19 de junio los sacerdotes pueden y deben incorporar la mención.
Ya era hora de que alguien con autoridad saque del trastero devocional a San José…


El Papa Francisco tiene una gran devoción a San José —que figura en su escudo bajo el símbolo de una flor de nardo junto con  la estrella que simboliza a María—, y por eso celebró la misa de Inauguración el 19 de marzo, dedicando a las virtudes de José y a su tarea de custodio de Jesús, una parte entrañable de su homilía.

El escudo del Papa es básicamente el mismo que tenía de obispo con algunas modificaciones: se han incorporado los signos del papado (llaves, mitra) y la estrella ha pasado a ser de 8 puntas en alusión a las ocho bienaventuranzas. El nardo ha sido diseñado de nuevo pues parecía más un racimo de uvas que una flor...Y en el centro el sol de la Compañía de Jesús con las siglas de Jesús Salvador y hombre. 

martes, 30 de abril de 2013

SAN JOSÉ


                                                     FIESTA DE SAN JOSÉ OBRERO

En esta fiesta, establecida en 1955 por Pío XII, recordemos a todos los que no tienen trabajo y presentemoslos, con nuestra oración, al obrero de Nazaret:

San José, custodio perfecto de Jesús y María:
tú que tuviste el gozo de ganar el sustento
de los tuyos
acude en auxilio de tantos
que buscan trabajo y no lo encuentran.
Aumenta el sentido de justicia de quienes
pueden crear y sostener puestos de trabajo,
haz que no busquen sólo ganancias
sino una sociedad más justa
donde, al acabar el día,
cada hombre, cada mujer
pueda regresar a su hogar,
cansado del trabajo
y gozoso por tenerlo.
Te pido especialmente por (...)
para que encuentre pronto un trabajo digno y estable. 

jueves, 21 de marzo de 2013

EN EL MES DE SAN JOSÉ


El Papa, que sorprendentemente aparece mucho en este blog, inició su pontificado el día de San José. En la homilia habló de forma entrañable del Custodio de Nazaret. Léelo:


"Hemos escuchado en el Evangelio que «José hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer» (Mt 1,24). En estas palabras se encierra ya la la misión que Dios confía a José, la de ser custos, custodio. Custodio ¿de quién? De María y Jesús; pero es una custodia que se alarga luego a la Iglesia, como ha señalado el beato Juan Pablo II: «Al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo» (Exhort. ap. Redemptoris Custos, 1).
¿Cómo ejerce José esta custodia? Con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad total, aun cuando no comprende. Desde su matrimonio con María hasta el episodio de Jesús en el Templo de Jerusalén a los doce años, acompaña en todo momento con esmero y amor. Está junto a María, su esposa, tanto en los momentos serenos de la vida como en los difíciles, en el viaje a Belén para el censo y en las horas temblorosas y gozosas del parto; en el momento dramático de la huida a Egipto y en la afanosa búsqueda de su hijo en el Templo; y después en la vida cotidiana en la casa de Nazaret, en el taller donde enseñó el oficio a Jesús
¿Cómo vive José su vocación como custodio de María, de Jesús, de la Iglesia? Con la atención constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio; y eso es lo que Dios le pidió a David, como hemos escuchado en la primera Lectura: Dios no quiere una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; y es Dios mismo quien construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Espíritu. Y José es «custodio» porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso es más sensible aún a las personas que se le han confiado, sabe cómo leer con realismo los acontecimientos, está atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones más sensatas. En él, queridos amigos, vemos cómo se responde a la llamada de Dios, con disponibilidad, con prontitud; pero vemos también cuál es el centro de la vocación cristiana: Cristo. Guardemos a Cristo en nuestra vida, para guardar a los demás, para salvaguardar la creación.
Pero la vocación de custodiar no sólo nos atañe a nosotros, los cristianos, sino que tiene una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan recíprocamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de sus padres. Es vivir con sinceridad las amistades, que son un recíproco protegerse en la confianza, en el respeto y en el bien. En el fondo, todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos. Sed custodios de los dones de Dios. (...)
Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos «custodios» de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro. Pero, para «custodiar», también tenemos que cuidar de nosotros mismos. Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura.
Y aquí añado entonces una ulterior anotación: el preocuparse, el custodiar, requiere bondad, pide ser vivido con ternura. En los Evangelios, san José aparece como un hombre fuerte y valiente, trabajador, pero en su alma se percibe una gran ternura, que no es la virtud de los débiles, sino más bien todo lo contrario: denota fortaleza de ánimo y capacidad de atención, de compasión, de verdadera apertura al otro, de amor. No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura.(...)

martes, 19 de marzo de 2013

SAN JOSÉ, FIESTA DE FAMILIA



El Patrocinio de san José sobre la Iglesia y los Papas 
 
En 1870, en unos momentos especialmente difíciles para la Iglesia y por petición expresa de los Padres del Concilio Vaticano I, el Papa Pío IX proclamó a san José Patrono de la Iglesia universal. El Papa Francisco tiene una especial devoción al Custodio de la Sagrada Familia, en cuya solemnidad, hoy, celebrará la Misa de inicio de su pontificado.  
San José, cuida de la Iglesia.
Por Teófanes Egido director del Centro Josefino Español
 
La misión de san José en la Iglesia tardó en ser reconocida oficialmente. Y, si bien es cierto que tarde, el reconocimiento eclesial de san José llegó de forma estupenda con la proclamación solemne de su patrocinio sobre la Iglesia universal. La verdad es que la concesión del título singular y expresivo se debió sobre todo a un Papa y a las circunstancias tan especiales, casi trágicas, de la Iglesia por aquel año de 1870. El Papa, ferviente devoto de san José, era Pío IX; y el momento eclesial, uno de los más críticos de su historia: justamente en el segundo semestre del año, el Concilio Vaticano I tenía que ser aplazado para no reanudarse ya. Y es que, por avatares de la guerra entre Francia y Prusia, y por el proceso de la unidad de Italia, el Papa se había quedado sin dominios territoriales, sin su mermado ejército, sin la Urbe y, como decía él mismo, prisionero en el mermado reducto romano.
En aquel clima de temores y de miedos apocalípticos, Pío IX se hizo eco de las peticiones de los fieles, de las elevadas por los Padres conciliares, y, justamente en la fiesta de la Inmaculada de 1870, declaró a san José Patrono y abogado de la Iglesia, para que cuidara de ella, en aquellos tristísimos tiempos, como cuidó de su familia de Nazaret, verdadera y primera Iglesia naciente.
La decisión pontificia tuvo efectos inmediatos y permanentes. Comenzaron a abundar Congregaciones religiosas llamadas de san José y de la Sagrada Familia; fueron más frecuentes aún los nombres de José impuestos en los bautismos; se dedicaron al santo cofradías, asociaciones, parroquias e iglesias; se escribieron libros de alta teología y de piadosa devoción en un movimiento creciente hasta el Concilio Vaticano II.
Los Papas, todos, manifestaron su devoción con gestos eclesiales. León XIII, en la fiesta de la Asunción de 1889, publicaría la primera (y única hasta ahora) encíclica josefina, la Quamquam pluries, con la oración más popular: A vos, bienaventurado san José, y con clara intención social, al igual que la autorización de la fiesta de la Sagrada Familia. Pío XII, también con sentido social, instituyó la fiesta de San José Obrero en 1955.
Juan XXIII no sólo incluyó el nombre de san José en la misa (en el Canon, en 1962), sino que también se atrevió a declarar al santo como Patrono del Concilio. Lo hacía poco antes de su inauguración en un documento cálido y, con palabras sencillas y profundas a la vez, lo llamaba «cabeza augusta de la Familia de Nazaret y protector de la Santa Iglesia». Y oraba: ¡Oh, san José, invocado y venerado como protector del Concilio Ecuménico Vaticano II!
En el centenario de la encíclica de León XIII, Juan Pablo II publicaba, en agosto de 1989, su Exhortación apostólica Redemptoris custos -Custodio del Redentor-. Es, indudablemente, el documento pontificio más extenso y más profundo, rebosante de Evangelio, de teología, de sensibilidad, en el que se expone la misión de san José en la Iglesia en consonancia con la que tuvo como cuidador de Jesús.
En cuanto a la dedicación de templos al protector de la Iglesia como efecto inmediato de la proclamación de su patrocinio, el más hermoso de todos ellos quizá sea el de Antonio Gaudí a la Sagrada Familia. En noviembre de 2010, Benedicto XVI lo consagraba en persona en unas jornadas inolvidables. Y confesaba que «la alegría que siento de poder presidir esta ceremonia se ha visto incrementada cuando he sabido que este templo, desde sus orígenes, ha estado muy vinculado a la figura de san José. Me ha conmovido especialmente la seguridad con la que Gaudí, ante las innumerables dificultades que tuvo que afrontar, exclamaba lleno de confianza en la divina Providencia: San José acabará el templo».
En estos días, la Iglesia ha vivido la situación singular de un Cónclave celebrado no por la muerte del Papa, sino por la renuncia de este gran devoto de san José: Benedicto XVI. Es seguro que la mirada buena del protector cuidará también del nuevo Papa Francisco.
El Papa Francisco tiene gran devoción por san José. Que los Laicos de Nazaret vivamos hoy con gozo su fiesta.
 

jueves, 31 de marzo de 2011

COMULGAR DE LA MANO DE JOSÉ

“Dos hombres, ambos de nombre José, se cercioran de que el cuerpo de Jesús reciba cuidadosamente las atenciones necesarias; el primero en la cueva de su nacimiento, el segundo, de Arimatea, en la cueva del sepulcro” (San Efrén de Nisibi)


Estas bellas palabras de Efrén de Nisibi – doctor de la Iglesia, santo del s. IV, que fue llamado la cítara del Espíritu Santo porque escribió, junto a San Juan de la Cruz, la mejor poesía teológica de la Iglesia- me han hecho pensar en nuestra actitud cuando vamos a comulgar, cuando se nos da el Cuerpo de Cristo para que también reciba todo el amor que ambos hombres le dieron. José de Nazaret debió tomar con temor y temblor, y con inmensa alegría, aquel cuerpecito que se le confiaba para que lo cuidase y le diera lo necesario para crecer. En una cueva nació el Sol que venía de lo alto y José tomó en sus brazos al Sol, que halló en él todo su cielo. Un famosísimo soneto de Lope de Vega se inicia con los sentimientos del sacerdote al levantar a Cristo hecho pan entre sus manos:

Cuando en mis manos, Rey eterno, os miro,

y la cándida víctima levanto,

de mi atrevida indignidad me espanto

y la piedad de vuestro pecho admiro.

Para concluir diciendo:


no sean tantas las miserias nuestras

que a quien os tuvo en sus indignas manos

vos le dejéis de las divinas vuestras.

Y José, que no recitaría el poema de Lope, sí vería el sueño de éste cumplido: porque por haberle sostenido en sus brazos, Dios siempre le sostuvo a él y en sus brazos murió. La Eucaristía es la actualización de la Encarnación. Al acercarme a comulgar me convierto en otro Cristo y la cueva de mi vida queda transfigurada tal como canta San Juan de la Cruz.


¡Oh lámparas de fuego

en cuyos resplandores

las profundas cavernas del sentido,

que estaba oscuro y ciego,

con extraños primores

calor y luz dan junto a su querido!


Mi vida es a veces esa caverna que la Lámpara eucarística alumbra “con extraños primores” Pero convendría que como José de Arimatea depositara el cuerpo de Jesús en una cueva, un sepulcro nuevo. Si Jesús se encarnó en un seno virginal y virgen era la tierra que lo recibió, virgen debe ser mi corazón para que Encarnación y Resurrección se manifiesten en mí. Vayamos a comulgar con la misma devoción y unción con que José de Nazaret y José de Arimatea tomaron en sus brazos el Cuerpo santo de Jesús.

sábado, 19 de marzo de 2011

GLORIA Y HONOR A SAN JOSÉ,
CUSTODIO DE NAZARET.



viernes, 18 de marzo de 2011


DÍA A DÍA CON SAN JOSÉ (VII)



Séptimo día

San José protector de la Iglesia

« Cuando se marcharon, un ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto. » (Mt 2,13a)
A la muerte de Herodes, el ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo:”Levántate, toma al niño y a su madre y regresa a Israel, pues han muerto los que atentaban contra la vida del niño. » (Mt 2,19b . 20a)
Cuando el velo de María se levantó a l soplo del Espíritu, ella supo reconocer la voz de Dios. Y ya en el momento de su sí, la Virgen tomó a su abrigo, al primer consagrado de Nazaret: San José. Cuando José sintió el soplo del Espíritu, todos sus sentidos fueron solicitados. Reconoció en su interior la voz, el perfume y el color del Espíritu. Así San José, custodio del Cordero, protector de la Sagrada Familia, se convirtió por la gracia del Padre, en guardián de la Iglesia:
« lo que ha sido engendrada en ella, es obra del Espíritu Santo, tendrá un hijo al que tú le darás el nombre de Jesús ».
A San José le fue dado el reconocimiento del hecho. María pasa por José para confirmarle el misterio de la virginidad y de la Encarnación. José al tomar a María y a Jesús bajo su protección, es el primero en entrar en contacto con el misterio. José permanece en pie ante el “sí”. José se mantiene de pie ante la Iglesia. Y José, declarado patrono de la Iglesia, sigue guiándola como guió los pasos de su bebé.
San José, enséñanos a respetar a la Iglesa, a serle siempre obediente y a vivir la Eucaristía y la oración fiel.

jueves, 17 de marzo de 2011


DÍA A DÍA CON SAN JOSÉ (VI)


Sexto día

San José protector en la enfermedad


« Ya lo tenía decidido, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: ---José, hijo de David, no tengas reparo en acoger a María como esposa tuya, pues lo que ha concebido es obra del Espíritu Santo. » (Mt 1,20b)
Toda afección física o psicológica puede dificultar nuestra marcha. Todo estado de dolor o de sufrimiento puede despertar en nosotros despecho, rechazo e incluso deseo de muerte. Todo lo que nos parece adquirido, logrado, en definitiva “nuestro”, puede de repente tambalearse, desaparecer, desvanecerse, volverse vacío total. San José al presentar a Jesús en el Templo, con María, llenó ese vacío causado por la revelación de Ana y Simeón. Dio al mundo el nombre de Jesús. Más allá de su propio sufrimiento, San José nos presenta al Salvador. Nos muestra en él mismo al Padre del cual es personificación.. San José dice sí y se deja cubrir por el Espíritu y reconoce el nombre de Dios al dárselo.
San José en la prueba, ayúdanos a no replegarnos en nosotros mismos ; danos el coraje necesario para abrirnos a la voluntad de Dios.
(No deja de ser emocionante comprobar cómo otras culturas se han abierto ya al Misterio de Nazaret y lo reflejan en su arte. La pintura de hoy es de un artista hindú, Wesley)

miércoles, 16 de marzo de 2011


DÍA A DÍA CON JOSÉ (V)



Quinto día
San José luz en nuestras noches

« Cuando los ángeles se marcharon al cielo, los pastores se decían: ---Crucemos hacia Belén, a ver lo que ha sucedido y nos ha comunicado el Señor.[16]Fueron aprisa y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre. » (Lc 2, 15a et 16)
Cuando deseamos con todas nuestras fuerzas algo y no lo obtenemos, el sufrimiento hace su aparición. Cuando la noche oculta nuestros pensamientos y nuestras decisiones, caemos en el desasosiego que, a veces nos conduce a la desesperanza. San José ante la inquietud sinsentido de no poder ofrecer a su familia un lugar para el nacimiento, ante la negación del mundo y ante la noche de los corazones de los hombres, recibe en obediencia y en la confianza, el lugar del olvido total : un pesebre, un hostal para pobres.Y es éste el lugar del cumplimiento de la promesa, donde la inquietud y la oscuridad recibirá la claridad más dulce, la luz más fuerte : la estrella de la Redención. Más allá de nuestras noches, San José nos enseña a adorar, a tomar a Jesús contra nuestro corazón. Por el fuego que tú alimentas para guardar la lámpara siempre encendida en el exilio, en Belén, en Nazaret: gracias te sean dadas San José.
San José, pastor del Cordero, condúcenos a lo largo de nuestras noches al pesebre de nuestras vidas.

martes, 15 de marzo de 2011



DÍA A DÍA CON SAN JOSÉ (IV)

Cuarto día
San José modelo de la Encarnación

«José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, decidió repudiarla en secreto. » ( Mt 1,19b )
San José ante la Anunciación se inscribe en la escuela de la aceptación, de la soledad humana para unirse finalmente a María. Con La Santa Virgen, nos presenta la Fe, la Esperanza y la Caridad como elección de comunión fraterna en la encarnación diaria. San José nos explica lo importante que es no romper los lazos afectivos y conyugales ante la dificultad, la decepción, cuando el sentimiento de soledad nos invade. Porque ante el sufrimiento, la rebelión, se nos presenta muy a menudo la elección entre la humildad y el orgullo, la elección entre el amor y el odio, entre la vida y la muerte. Estemos pues atentos a los diferentes mensajes de la fe. Permanezcamos atentos a los anuncios del Señor que viene siempre para sanarnos, para hacernos crecer en la prueba. El Señor espera de nosotros una Encarnación en lo cotidiano, en los acontecimientos del vivir de todos los días: « Que cuando el Señor venga no nos encuentre dormidos.» (secuencia de una oración al arcángel San Gabriel). San José ayúdanos a vencer en la soledad, en la rebelión, en la separación.

domingo, 13 de marzo de 2011

DÍA A DÍA CON SAN JOSÉ (III)


Tercer día

San José y la casa familiar.


« Cumplidos todos los preceptos de la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret» (Lc 2,39b)

Tras el tiempo del exilio, de desierto, de incertidumbre, San José nos muestra el camino de Nazaret. Nazaret es escuela de silencio, de paciencia y de aprendizaje en la pobreza. Nazaret es un taller en el que se entreteje el tejido más noble, el manto real. Nazaret es el taller en el que se construye el tabernáculo de más noble madera. Es un templo familiar en el que se amplifica la memoria del Padre. Es anillo cerrado en torno a la Alianza.
José, como Yahvé, es la Roca sobre la cual se sostiene el hogar del Hijo. Él es la Roca que no se ve pero sobre la cual se construye con solidez. Como sobre tantas otras familias, sobre el hogar de Nazaret se abatieron tempestades pero no cayó porque tenía buenos cimientos.
No tengamos miedo de acoger a la Sagrada Familia en nuestra casa.
San José protector de la familia ayúdanos a comprender el sentido de la verdadera paternidad.

sábado, 12 de marzo de 2011


DÍA DÍA CON SAN JOSÉ (II)


Segundo día

San José, guía para el hombre de hoy

« El nacimiento de Jesucristo sucedió así: su madre, María, estaba prometida a José, y antes del matrimonio, resultó que estaba encinta por obra del Espíritu Santo.» (Mt 1,18)
José desposado, futuro esposo, ve en María, aquella con la que construirá una vida de familia, una madre. Él le prepara un estatus social: « José subió de Nazaret, ciudad de Galilea, a la Ciudad de David en Judea, llamada Belén --pues pertenecía a la Casa y familia de David--,]a inscribirse con María, su esposa, que estaba encinta.» ( Lc 2,4 y 5a) Cada mañana José trabaja duramente. Proporciona a su familia el pan cotidiano y enseña a Jesús la tradición. Prepara y danza en el Shabbat, va al templo y asegura a su familia una vida social en Nazaret. Podemos llamar a San José “ el santo de la Encarnación”. Es el hombre que hace de Nazaret Templo – allí crece Dios- hogar, escuela y taller. Es el custodio, con su silencio, de la Palabra. Pero, como hombre protector será durante su retiro en Nazaret el discípulo del Padre. Fiel y justo San José aceptó forjar el hogar de Dios Padre en la tierra.
No dudemos de pedirle a San José que permanezca en nosotros, como el modelo de hombre y padre justo y responsable que el mundo de hoy necesita para salvar a la familia.

martes, 1 de marzo de 2011


COMIENZA EL MES DEDICADO A SAN JOSÉ


Dios te salve, José, Imagen de Dios Padre.
Dios te salve, José, Padre de Dios Hijo.
Dios te salve, José, Santuario del Espíritu
Dios te salve, José, Hijo Amado de la Trinidad.
Dios te salve, José, digno esposo de María
Dios te salve, José, Padre de todos los fieles
Dios te salve, José, Custodio de la Iglesia
Dios te salve, José, Hombre de Silencio que cuidó la Palabra.
Dios te salve, José, espejo de humildad y obediencia

Bendito tú entre todos los hombres
Benditos tus ojos que han visto al Salvador.
Benditos tus oídos que han escuchado al Verbo balbucear.
Benditas tus manos que han acunado la Palabra hecha carne.

Benditos tus brazos que levantaron en alto al Altísimo.
Bendito sea tu pecho, sobre el cual el hijo de Dios se durmió.
Bendito tu corazón, zarza ardiente y callada.

Y bendito sea el Padre Eterno que te eligió,
Bendito sea el Hijo que te obedeció.
y bendito sea el Espíritu Santo que te santificó antes de nacer. Amén