«Tú no tienes que elegir nada, has sido elegido. Se te dará la vocación como tarea a desarrollar. No necesitas nada, se te necesita a ti. No tienes que hacer planes, eres una piedrecita de un mosaico ya existente. Todo lo que yo tenía que hacer era simplemente dejarlo todo y seguirle, sin hacer planes, sin el deseo de experimentar intuiciones particulares. Sólo debía estar allí, sencillamente quedarme quieto para que Él me tomara» ( H. Urs von Balthasar explicando su vocación)
lunes, 24 de enero de 2011
«Tú no tienes que elegir nada, has sido elegido. Se te dará la vocación como tarea a desarrollar. No necesitas nada, se te necesita a ti. No tienes que hacer planes, eres una piedrecita de un mosaico ya existente. Todo lo que yo tenía que hacer era simplemente dejarlo todo y seguirle, sin hacer planes, sin el deseo de experimentar intuiciones particulares. Sólo debía estar allí, sencillamente quedarme quieto para que Él me tomara» ( H. Urs von Balthasar explicando su vocación)
miércoles, 19 de enero de 2011
martes, 11 de enero de 2011
• Aprenderse los nombres de la gente que trabaja con nosotros o de los que nos cruzamos en el ascensor y tratarles luego por su nombre.
• Estudiar los gustos ajenos y tratar de complacerles.
• Pensar, por principio, bien de todo el mundo.
• Tener la manía de hacer el bien, sobre todo a los que no se la merecerían teóricamente.
• Sonreír. Sonreír a todas horas. Con ganas o sin ellas.
• Multiplicar el saludo, incluso a los semiconocidos.
• Visitar a los enfermos, sobre todo sin son crónicos.
• Prestar libros aunque te pierdan alguno. Devolverlos tú.
• Hacer favores. Y concederlos antes de que terminen de pedírtelos.
• Olvidar ofensas. Y sonreír especialmente a los ofensores.
• Aguantar a los pesados. No poner cara de vinagre escuchándolos.
• Tratar con antipáticos. Conversar con los sordos sin ponerte nervioso.
• Contestar, si te es posible, a todas las cartas.
• Entretener a los niños chiquitines. No pensar que con ellos pierdes el tiempo.
• Animar a los viejos. No engañarles como chiquillos, peros subrayar todo lo positivo que encuentres en ellos.
• Recordar las fechas de los santos y cumpleaños de los conocidos y amigos.
• Hacer regalos muy pequeños, que demuestren el cariño pero no crean obligación de ser compensados con otro regalo.
• Acudir puntualmente a las citas, aunque tengas que esperar tú.
• Contarle a la gente cosas buenas que alguien ha dicho de ellos.
• Dar buenas noticias.
• No contradecir por sistema a todos los que hablan con nosotros.
• Exponer nuestras razones en las discusiones, pero sin tratar de aplastar.
• Mandar con tono suave. No gritar nunca.
• Corregir de modo que se note que te duele el hacerlo.
(Martín Descalzo)
viernes, 7 de enero de 2011
Esta mañana he guardado los múltiples belenes que habíamos puesto en casa. Tanto que me gusta montarlos y qué poco me apetece guardar, envolver, etiquetar…
Mientras iba guardando, se han impuesto dos reflexiones: me gusta sacar las figuritas de sus cajas porque es como si todo estuviera por estrenar, como si sacara de las cajas la ilusión, el deseo de acercarme a Dios, de ofrecerle algo…en cambio cuando las guardo hasta el año que viene es como si se cerrara ese paréntesis que la Navidad abre: tiempo de Gracia, de amor, de buenos propósitos… las figuritas de belén despiertan en mí lo mejor de mí misma, por eso no me gusta guardarlas. Quiero caminar siempre hacía Él.
Caminar…esa es la segunda reflexión. Las figuras del belén no caminan, permanecen hieráticas. Llevan en sus manos dones y ofrendas, si son buenas tienen una sonrisa entrañable en la cara pero…no caminan. Una peana, cubierta muchas veces con el musgo o la tierra, les impide avanzar. La necesitan para sostenerse pero a la vez les impide llegar a dónde están llamados: al portal.
Pienso que muchas veces en la vida somos como esas figuras. Tenemos mil cosas para ofrecer a Jesús, incluso las queremos dar con gozo…pero muchas peanas nos paralizan. Y nos quedamos así, lejos del pesebre, mirándolo sin llegar nunca a él. Con nuestros frutos, el cordero o la cesta de huevos que nunca llegamos a dar porque nuestros pies están clavados en una peana.
Peana del prestigio, del activismo, de los afectos, de la mediocridad…Puede que sean incluso peanas buenas: familia, trabajo, familia religiosa, parroquia…Pero al absolutizarlas nos retienen, nos poseen. Y nos paralizan.
No sé cómo puede ser un pastorcillo sin peana. Seguro que se cae más de una vez. Pero le pido a Dios, al comenzar el 2011, que me quite la peana. Y aunque quede algo inestable y caiga muchas veces…que me pille la Navidad futura ante el portal. Ofreciéndole todo lo que soy y tengo. Especialmente mis caídas al caminar hacia Él.
lunes, 3 de enero de 2011
Piano stairs - TheFunTheory.com - Rolighetsteorin.se
CREATIVIDAD
¿ Y si fuéramos creativos para hacer de la vida ordinaria algo divertido? Los "hijos del mundo" saben serlo, no les quedemos atrás en este año: creativos en la familia, en el trabajo, en el día a día...No vayamos siempre por las escaleras ya trazadas...
Christmas Food Court Flash Mob, Hallelujah Chorus - Must See!
CUANDO LA BELLEZA ESTÁ EN LA CALLE…
No, no es un Liceo, ni un gran teatro. Pasó en un centro comercial, donde el trajín iba unido al descanso breve de tomar algo para seguir con las compras. De repente, comenzó a sonar “El Mesias” de Haendel. Y un coro oculto se fue levantando para interpretar tan magnífica pieza. Pero lo bonito es ver cómo cambian las caras, cómo afloran las sonrisas y cómo alguno se suma a los momentos más célebres y populares.
En nuestra vida cotidiana existe ese “coro oculto”. La música, espléndida, es del Espíritu, y todos nuestros talentos, nuestras habilidades, nuestras virtudes pueden sonar magistralmente si seguimos el tono del Espíritu. Como lo sigue la chica que inicia el canto y no suelta el móvil por donde le llegaba la música…
Cantemos con nuestra vida. En la cocina, en la oficina, en un centro comercial, en la escuela o en el tren. Podemos cambiar los rostros de quienes se crucen con nosotros…

