viernes, 18 de marzo de 2011


DÍA A DÍA CON SAN JOSÉ (VII)



Séptimo día

San José protector de la Iglesia

« Cuando se marcharon, un ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto. » (Mt 2,13a)
A la muerte de Herodes, el ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo:”Levántate, toma al niño y a su madre y regresa a Israel, pues han muerto los que atentaban contra la vida del niño. » (Mt 2,19b . 20a)
Cuando el velo de María se levantó a l soplo del Espíritu, ella supo reconocer la voz de Dios. Y ya en el momento de su sí, la Virgen tomó a su abrigo, al primer consagrado de Nazaret: San José. Cuando José sintió el soplo del Espíritu, todos sus sentidos fueron solicitados. Reconoció en su interior la voz, el perfume y el color del Espíritu. Así San José, custodio del Cordero, protector de la Sagrada Familia, se convirtió por la gracia del Padre, en guardián de la Iglesia:
« lo que ha sido engendrada en ella, es obra del Espíritu Santo, tendrá un hijo al que tú le darás el nombre de Jesús ».
A San José le fue dado el reconocimiento del hecho. María pasa por José para confirmarle el misterio de la virginidad y de la Encarnación. José al tomar a María y a Jesús bajo su protección, es el primero en entrar en contacto con el misterio. José permanece en pie ante el “sí”. José se mantiene de pie ante la Iglesia. Y José, declarado patrono de la Iglesia, sigue guiándola como guió los pasos de su bebé.
San José, enséñanos a respetar a la Iglesa, a serle siempre obediente y a vivir la Eucaristía y la oración fiel.

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