lunes, 30 de septiembre de 2013

NAZARET, PARADOJA DE DIOS



Puesto que la experiencia de Dios es algo absolutamente personal cabe el peligro de hacer un Dios a nuestra medida o, por lo menos, contentarnos con la “parcela” descubierta y vivida de Dios y tender a presentarla como verdad única e irrefutable. Quisiera huir de estos peligros en el momento de hablar de Nazaret. Desde el s. XIX, a través de muchos fundadores, ha comenzado, de forma imparable, a desarrollarse la espiritualidad de Nazaret que es, a la postre, la única espiritualidad que nos legó el Nazareno.
Pero después de subrayar muchos aspectos que nos acercan a ese Nazaret que podemos vivir en nuestra cotidianeidad, es justo que presentemos el aspecto inaprensible de Nazaret. De lo contrario falsearíamos piadosamente el aspecto central, con el misterio pascual,  de nuestra fe.
Nazaret es pura paradoja. Es sí, cercanía, proximidad de un Dios que se hace uno de nosotros; que nace, crece, aprende, sufre y muere. Es día a día, anonimato e irrelevancia. Grandeza de lo ordinario santificado, familia y lazos de amistad. Pero Nazaret es, al mismo tiempo, el Misterio más inalcanzable para mente y corazón humano. Nazaret es Misterio máximo pues es misterio de Encarnación. Es realidad que no podemos captar con los sentidos, es verdad incomprensible.
No hay palabra humana que pueda expresar totalmente a Dios y, por lo mismo, por mucho que escribamos y digamos de Nazaret, nada puede explicar Nazaret. Hablamos de forma analógica de Dios, hablamos de Él por lo que sabemos de nosotros, de nuestra existencia. Pero Dios es siempre “más allá”, es el Inefable (aquel de quien no se puede hablar). Sólo podemos comprenderlo como incomprensible. Vivir en Nazaret supone dar vida a las palabras de San Juan de la Cruz:

“Entréme donde no supe
y quedéme no sabiendo
toda ciencia trascendiendo”

Dios va llamando cada vez más a muchas personas a vivir en Nazaret. Y uno entra sin saber muy bien, sin adivinar qué nos quiere revelar Dios de Él mismo – pues cuanto de él conocemos es don suyo- . Llega un momento en que quizá lo único que sabemos es que estamos en él “no sabiendo” porque trasciende toda ciencia, va más allá de cualquier conocimiento.
No podemos por tanto reducir Nazaret. Nazaret es el espacio en que Dios se manifiesta y pese a ello, no entendemos. No obstante, es importante permanecer. Vivir en Nazaret hasta que vivamos la experiencia de “no entender, entendiendo” como canta San Juan.
Recurriendo a Santa Teresa, tan devota de la humanidad de Jesús, sabemos que Dios “como nos ama se hace a nuestra medida”.

Pero ¡ni esa medida alcanzamos!. Por eso, vivir en Nazaret presupone una actitud básica: la adoración. Sin esa actitud interna estamos creando un dios de caramelo. Un Jesús compañero, amigo y colega, nada más.
Dice J. A. Pagola que no hay tanta crisis de fe como de sentimiento religioso. No es difícil creer cuando las mismas ciencias reclaman el concurso de un Creador para poder explicar la maravilla que nos envuelve y sustenta. Pero es difícil a la persona del s. XXI tener una actitud religiosa, sentir la propia pequeñez y admirar la grandeza de Dios. Siempre me ha resultado difícil aceptar que nuestra capacidad de admiración no haya crecido con nuestro conocimiento. El hombre que escribe el salmo 8 (Qué admirable es tu nombre en toda la tierra…¿qué es el hombre para que te acuerdes de él?) tiene una visión risible para nosotros del mundo que lo envuelve. Y se asombra de los astros, el cielo…la luna y las estrellas, hasta experimentarse pequeño. Nosotros sabemos más del Universo e ignoramos a su Creador.
Adorar es admirar la grandeza de Dios, sentirnos pequeños. Rendir intelecto y sentidos.

Eso es, en el fondo, lo que hace difícil la espiritualidad de Nazaret. Vivir adorando, vivir rendidos a  la grandeza infinita del Dios que ha querido hacerse a nuestra medida. 

sábado, 28 de septiembre de 2013

LÁZAROS DEL MUNDO


                                         DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO


En aquellos días dijo Jesús esta parábola: «Era un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico... pero hasta los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. «Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo: "Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama." Pero Abraham le dijo: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros." «Replicó: "Con todo, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de tormento." Díjole Abraham: "Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan." El dijo: "No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán." Le contestó: "Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite."» Lucas 16, 19-31

COMENZAMOS EL CURSO



Los Laicos Nazaret de Güimar hemos comenzado el curso con mucha ilusión. Para este año el tema escogido es el estudio de un evangelio y "Nazaret  hogar, escuela, taller y templo". Esperamos seguir creciendo por dentro y aumentar en número. También tenemos muchas ganas de establecer contacto con los grupos de Latinoamérica. Desde aqui, un abrazo. 

martes, 24 de septiembre de 2013

BUCHES DE DIOS



                                                                 SABER BEBER

Últimamente todos los médicos te prescriben agua. Si tienes la tensión alta, agua; si tienes problemas de riñón, agua; si de hígado, agua; si colesterol, agua; si…,agua. Hemos tardado en descubrir lo sano que es beber y ahora parece que el agua lo cura todo menos los pies planos.

Pero el otro día mi médica afirmó con rotundidad que no sabíamos beber. No que no bebiéramos, sino que bebemos mal. Vaya por Dios. Debió ver mi cara porque aclaró enseguida el concepto: 
-  Hemos aprendido que el cuerpo necesita de dos a tres litros de agua diarios. Pero uno no puede beber tres vasos seguidos. Nos encharcamos y, al final, acabamos aborreciendo ese “tener que beber”. Hay que beber a pequeños buches. Beber aunque no tengamos sed. La sed no tiene nada que ver. Hay que beber para hidratar el cuerpo…

Me dejó pensativa.  De nada sirve ir a misa los domingos, por ejemplo, si en toda la semana no he hidratado el alma con oración. No se trata de estar un día dos horas ante el Sagrario. Se trata de esos pequeños buches diarios que alimentan e hidratan mi corazón. No importa que no tenga ganas, que no tenga sed. Hay que beber pequeños buches de Dios. Ahora todos van con una botella. Tener el agua a mano parece ya imprescindible. ¿Cómo procuro yo tener a Dios “a mano”?
Porque hay que beberlo continuamente.

Para hidratar el corazón.  

sábado, 21 de septiembre de 2013

FIEL EN LO PEQUEÑO


                         XXV DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

Dijo también a sus discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y éste fue acusado ante él como derrochador de sus bienes.
Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de tí? Da cuenta de tu administración, porque ya no podrás más ser mayordomo.  Entonces el mayordomo dijo para sí: ¿Qué haré? Porque mi amo me quita la mayordomía. Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que haré para que cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas.
Y llamando a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo?  El dijo: Cien barriles de aceite. Y le dijo: Toma tu cuenta, siéntate pronto, y escribe cincuenta. Después dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes? Y él dijo: Cien medidas de trigo. El le dijo: Toma tu cuenta, y escribe ochenta.
Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz.
Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas. El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero? Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro? Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero.
(Lc 16, 1-32)

jueves, 19 de septiembre de 2013

MÚSICA EN LA BASURA


Esta orquesta, nacida de la basura, es toda una lección de vida. De cómo personas soñadoras ven donde no hay, y lo crean, y de cómo Dios ve también en mí una melodía cuando quizá yo no veo nada reseñable en mi vida.
Los chicos de medios pobres han descubierto la música. Una visión rápida y superficial diría que hay que asegurar antes el bienestar material de toda esa gente. Y aunque es verdad, es una verdad a medias. Quizá yo no puedo solucionar los grandes problemas…pero puedo enseñar a volar y, a veces, dar alas.
Cuando sienta que mi existencia es monótona, gris, y algo “abollada” siempre me queda pensar que Dios sabe reciclarme.
Y aprender a que desechamos mucho pero, a menudo, desechamos personas.  Con un comentario, con una crítica, con mi desconfianza…

El mundo es una melodía. Reciclemos. Reciclémonos. Y dejemos que Dios nos recicle cada día. 

lunes, 16 de septiembre de 2013

PARA VENCER EL MUNDO...LA CRUZ


LA LUCHA ENTRE DAVID Y GOLIAT

Me han regalado un crucifijo que me fascina. Primero admiré la calidad de su artesanía, bella y sencilla; pero la otra tarde, orando ante Él, descubrí de pronto que tenía forma de honda. Me hizo sonreír porque mi infancia, transcurrida entre niños de pueblo – solo niños- va asociada a hondas a las que llamábamos tirachinas y con las que causamos más de un enfado a mi padre cuando, subidos los tres hermanos a un árbol, nos dedicábamos a usarlo contras los trabajadores que salían de la fábrica. Así que miré el Cristo con algo de guasa pero de repente me di cuenta de que la Cruz es la honda que te permite derrotar al enemigo, al Enemigo. Y sólo es así porque lo que se arroja al enemigo desde ese palo, no es una piedra sino Dios mismo, Cristo Jesús.
Si supiéramos, cada vez que nos ronda el miedo, la tentación, la soledad, el pecado mismo, coger la cruz y lanzar contra ellos el Nombre de Cristo…

Recordemos el pasaje en que David vence a Goliat porque hay en el relato un detalle especialmente sutil: el que alude a las armas y defensas humanas. Cuando por fin Saúl permite a David enfrentarse a Goliat (1Sm 17,38ss), lo prepara para el lance con casco de bronce y coraza. Pero David prueba a andar y no puede pues él, un pastor, está acostumbrado a ropa ligera y todo aquello le impide ser él. Así que “lanzó de sí aquellas cosas” (17,39). Aquellas cosas eran todas las seguridades humanas, era la vestimenta para la guerra y la defensa. Era lo que, por lógica, debía llevar. Pero David “tomó su honda y cinco piedras lisas del arroyo” (17,40) y se enfrentó al gigante que “le tuvo en poco” (17,42). Era joven y no llevaba la protección de un experto guerrero. Pero David, con la simplicidad de su honda, lo fulminó.

Se me ocurre que si sólo recurriéramos a Cristo cuando nos acecha el peligro, venceríamos.
Que si no buscáramos aparentar y lucháramos con lo que somos, venceríamos.
Que si nuestras cinco piedras fueran las cinco llagas de Cristo Crucificado, venceríamos.
Que Cristo, y Cristo crucificado, sea para mí instrumento de victoria. Como celebramos hace pocos días en la fiesta de la Exaltación de la Cruz.